Una aventura en la Autopista del Oeste

shell

 

Hace mucho no escribo, y es porque me aburrí de escribir para nadie. No sirvo para esto de gritarle al vacío. Conozco gente que encuentra, en esta rutina, un lugar donde drenar sus más intrínsecos sentimientos. A mi no me sirve. O si? no se. (suficientemente intrínseco?)

 

Les cuento lo que me pasó el pasado Viernes en hora pico. Pleno retorno de la inmensa minoría en la Autopista del Oeste.

Me encontraba realizando el rulo de siempre entre GP y AO – cuando un noble ciudadano se me arrimó para hacerme señas desde su vehículo,  todo esto mientas ambos transitábamos, ya ,el Acceso.

Comienzo a bajar la ventanilla de mi VW Gol modelo 2006 gris topo, solo para ver como la misma descendía en caída libre hasta desaparecer de mi vista completamente desprendida de mi voluntad. Aun azorado por tal situación, saco la cabeza en plan de escuchar al noble ciudadano, en uno de esos gestos simbólicos que realizamos  sin siquiera cuestionar su racionalidad, y es ahí donde me indica que tengo la rueda “baja”, en mi escepticismo y ansiedad le re pregunto, “está pinchada?”, a lo que responde: -me parece que si.

Me orillo a 150 metros de la bajada en Avenida Republica para aclarar mi cabeza e intentar resolver todos los dilemas que me explotaron en la cara.

Di tres vueltas al rededor del auto, como quien analiza una situación de nula resolución. A todo esto, la llanta ya estaba tocando el asfalto y la cubierta destruida.  Tengo el auxilio, aunque no se si estará pinchada, no recuerdo la última vez que pasé por esta situación, pero dentro mio me subestimo por completo. Aunque llegue a la utópica situación de estar cambiando la rueda, el auxilio va a estar pinchado, algo adentro lo mio lo sabe.

Puedo llevar el auxilio a una gomería, estoy en provincia y son las 19.30, están por todos lados, pero la mayoría cierra a las 20.00. El tiempo apremia y tengo que tomar una decisión. La idea de llevar el auxilio a una gomería se pincha (cuak) cuando recuerdo que la ventanilla decidió hundirse en la puerta y no puedo hacer nada para levantarla.

Decido subirme al auto, a 150 metros está la bajada que cuenta con una Shell denominada Area de Servicios. La estación de servicio me mira como un oasis mira a un sediento viajante, cerca pero distante. Pongo en marcha el auto, me preocupo por la integridad de la llanta en caso que decida llegar hasta allí. Que otra opción tengo? En primera llegué hasta la Shell.

LLamé a la grúa, dos horas de demora. Pedí un destornillador, arreglé la ventanilla. Llego la grúa, me llevo hasta Belgrano a una gomería que conocía abierta las 24 horas. Estaba cerrada. Pido al amable gruista que me lleve hasta mi casa. Tiro el auto en la esquina. Mañana será un nuevo día.

Un nuevo día comenzó, y un amigo me levantó para llevar el auxilio a la misma gomería que encontré cerrada ayer. La goma estaba desinflada.

 

Cosas que pasan…

 

 

 

 

 

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