Cuando te deja a pata

Auto roto

Si bien considero que manejar es una de las mejores cosas que existen, creo también que es una actividad sumamente estresante para aquellos que nos consideramos valientes, aquellos que nos atrevemos a conducir un vehículo que no deja de ser una máquina… una máquina que carece de sentimientos y que suele rompernos el corazón cuando decide abandonarnos en lugares inciertos, tales como Ranelagh o Spegazzini.

Para aquellos, como yo, que sienten que Spegazzini es una dimensión desconocida, tomá:

 

Atascado en Spegazzini:

 

Todos, o la gran mayoría, han experimentado ese sentimiento de vacío y angustia que provoca ser cruelmente abandonado por tu auto de manera inescrupulosa. Ese frío que responde a una frustración y desesperación tal que urgen las ganas de solucionar todo con nafta y un fósforo. O dos, porque con mi mala suerte el primero se me apaga.

Sin embargo, hay alguien que me mantiene con ánimos cuando algo así ocurre. Marty McFly. Aquel que guardaba la compostura cuando la continuidad tiempo y espacio estaban en juego y el Delorean no arrancaba.

 

 

Es por eso que cuando mi Golcito se apagó aquel frío día de Agosto, y al girar la llave sonaba como un enano con asma, guardé la compostura. Llamé al auxilio y me comentaron que este tipo de urgencias son socorridas con celeridad y eficacia. Cinco horas de celeridad y eficacia.

En el viaje llamé a un mecánico que me pasaron, un gordo que vive en palomar y tiene el taller en el cordón de la vereda. Cuando llegué me estaba esperando, el taller estaba lleno. O tal vez eran solo autos estacionados en la calle. Como saber la diferencia?

El gordo se metió de lleno y en pocos minutos tenía un diagnostico preciso. Por lo visto mi Gol tiene un sensor del árbol de levas. No me digan si esto es verdad o no, permitanme conservar mi orgullo. Debajo del umbral de la casa de mi mecánico se asomó una chica, con un vaso transparente que rebalsaba espuma marrón. Entiendo que estaba irritada, y con razón, era un Domingo a las 2 de la tarde. La escena era dantesca.

arbol de levas

 

Mi, ya para ese entonces, amigo Rocko conecto el sensor y el auto arrancó como por arte de magia. Miré al Gol con vergüenza. Me subí, no antes de desembolsar 3 lucas, y me fui a mi casa sin pasar las 2000 revoluciones, no se porque.

La vergüenza se disolvió a los tres días. Ya superaba cómodo las 2500 revoluciones en calles y avenidas. Todo había vuelto a la normalidad. Hasta que los carbones del burro dijeron basta. Pero esa es otra historia.

No siempre la negligencia es la causa del mal funcionamiento de tu automóvil. Asegurate de tener el teléfono de un mecánico no convencional en tu celular. Puede salvarte una tardecita paraguaya de domingo.

 

El improvisado

 

6 comments on “Cuando te deja a pata

    1. Que bueno que disfrutes con mi desgracia. En tu comentario, mi tragedia muta y se transforma en anécdota. Gracias!

    1. recién vuelvo de un viaje con el golcito. Muchas anécdotas. accidentes. juicios. de todo un poco. El update está cerca!

Leave a Reply